Sanatorio Marítimo de Pedrosa
Lo que callan las ruinas de la Isla de Pedrosa
Edificios decimonónicos se resisten a sucumbir bajo la maleza y salpican un paisaje que cuenta historias de la guerra de Cuba, de cuarentenas, de amantes en los eucaliptales...
06.02.08 -
MARIÑA ÁLVAREZ
Pasear por la Isla de Pedrosa (Pontejos, Marina de Cudeyo) en una mañana soleada como la de ayer permite disfrutar del fantasmagórico parque temático en todo su esplendor. Mientras la luz se filtra por las copas de pinos, palmeras y eucaliptos -dicen que son de los primeros plantados en Cantabria-, los caminos conducen a edificios decimonónicos en ruinas que salpican un paraje, de 190.000 metros cuadrados, enmarcado por la bahía de Santander.
Desde el lazareto creado en 1835 para que los marineros heridos en Cuba pasaran la cuarentena, pasando por el sanatorio especializado en enfermedades óseas tuberculosas, hasta el cierre definitivo de las instalaciones hospitalarias en 1989, la historia de la Isla de Pedrosa (también llamada Isla de La Astilla) sigue viva gracias a las piedras que han resistido el paso del tiempo a pesar de los carteles que advierten del 'Peligro de ruina, no pasar'.
Lo que queda en pie
Y en medio de tal escenario, funciona a pleno rendimiento el centro de rehabilitación de drogodependientes que gestiona la Fundación Cántabra para la Inserción Social, con una treintena de internos y un completo equipo terapéutico que ocupan el antiguo hospital 'Infanta Beatriz'.
En la vieja casa del administrador, en tiempos de Manuel Quintanal, hoy viven unos ocho chavales en el centro de reinserción del menor, tutelados, en este caso, por la Fundación Cruz de los Ángeles. Y más allá, la empresa 'Empredinser', especializada en catering social, completa el trío de edificios supervivientes al abandono y el olvido. La capilla, completamente restaurada, da la bienvenida a los visitantes con cartelería del Gobierno regional en vez de retablos, y mobiliario más apropiado para charlas y cursos que para sermones «como los que daba don Gaspar», recuerda Jesús P. del Río, natural de Pontejos, ferviente defensor de la isla y colaborador de El Diario Montañés.
Teresa Martinez de las Heras... Quiero explicaros que:
Este gran artículo es el que me ha hecho desempolvar mis recuerdos.
Pues La Isla de Pedrosa, no solo fue eso sino mucho más. Desde 1950 hasta 1989. Fue especialmente Sanatorio Marítimo Para niños afectados de Poliomielitis. Niñ@ con Parálisis Infantil. Bajo la tutela de hombres y mujeres de una calidad humana impresionante... ese gran valuarte fue el que ayudo durante casi 40 años. A hombres, mujeres y niñ@s a fortalecer su maltrecha escultura física en la que se sostenían y en engrandecer su espíritu humano para que una vez que traspasaran la verja enorme de hierro que dividía la Isla de Pedrosa con el Pueblo de Pontejos y salieran de quel paraíso creado por la naturaleza y por ese elenco de médicos, como: Don Victor Meana Negrete, Don Luis, monjas como: La Superiora, Dª María, Sor Primi, Sor Celia, Sor Angeles, enfermeras como: La Señorita Lola (Talola- para sus niñas), Señorita Pili, Señorita Pladitos y Adelita, camareras como Luisa, Rufina y tantas otras más, auxiliares de cocina y mantenimiento del ropero, chicas de la limpieza, y del mantenimiento del bosque, de la administración como Don Manuel y sus dos hijos pequeños, y del mantenimiento religioso Don Gaspar (el único cura religioso que tuve y he tenido) Todos ellos juntos nos dieron una fortaleza tan sobrenatural, que hoy en día esta superviviente de aquella época de cuando la Isla de Pedrosa se dedicaba al cuidado terapéutico y de operaciones de niñ@s con dolencias de la poliomielitis, después de tantos años .... En mí recuerdo siguen estando y les venero.
CAPITULO - I -
-MADRID-SANTANDER-. 1958.

Llegada-. Estación de Santander. Hay mucha gente, unos suben otros bajan, con sus problemas y sus alegrías. Esta lloviendo la tarde no es muy buena. Del vagón de tercera clase
( de aquellos de bancos de madera de tortilla de patata y carbonilla en la retina) familiarmente llamados Amixtos@ descienden de el: una mujer joven, alta y muy delgada, llevando puesto un simple abrigo negro, figandote en ella resultaba de una elegancia extraña que salia de su misma persona, pues el negro resaltaba su asombrosa palidez, más luego sus hermosos ojos, de un azul cedido por los dioses é impregnados de tristeza conjugaban se en ellos, el temor y la valentía dejandose imaginar en esa armonía, a una criatura invadida por la madurez de la vida.
Por unos momentos tuve la imperiosa necesidad de seguir metiendome dentro de la vida de tan enigmática belleza. Por lo que continúe observando sus andanzas.
Se disponía a coger a una niña de unos seis ó siete años y al ver a la pequeña sentí que llevaba el mismo estigma de la madre, ya que no podía ser otra cosa. La cría era de extremada delicadeza por su fragilidad, linda de melenita corta y ojos color miel, que poseían una mirada de incertidumbre muy extraña para su corta edad, era pálida igual que la madre, su cuerpo muy menudito desde la plataforma del tren quería lanzarse en brazos de la joven para que esta la bajara.
Por unos segundos no veo nada mas interesante, simplemente alguna que otra pareja, matrimonios, jóvenes excursionistas, varios Achorchis@ es decir jóvenes incorporados a las milicias... Por lo demás, (nada! A excepción de lo que ocurría en las lucecitas colgadas en las pupilas de esas asombrosas insignificancias aparentes que formaban, madre é hija dentro de la gran aglomeración que toda estación tiene cuando un tren anuncia su llegada .
-. Mary (espera! No te vayas a caer, primero voy a bajar la maleta y el bolso, tú ahora no te muevas cariño mío.-. La madre se dispuso a dejar los bártulos en el anden y una vez realizado esto, echo las manos a lo alto para coger a la niña entre sus bazos.
-. (Aúpa! Ya esta, ahora ves andando despacito agarrada a mi abrigo-. Tal como la madre la había indicado hizo la niña y así se dispusieron a cruzar toda la estación. La niña ahora al echar andar se veía perfectamente que cojeaba, la madre cargada con la maleta y el bolso intentaba abrir paso entre la gente para que a la pequeña no la pudieran tirar.
-. Ven, ven por aquí-. Y la indicaba el espacio menos transitado.
-. Por aquí iremos mejor, hay menos gente sabes )tienes frío?.
-. No mama, tengo el abrigo.
-. (Ah! Sí, que tonta soy-. Se la notaba nerviosa y preocupada y a la niña cons sus respuestas tristona, se percibía que algo las sucedía. Llegaron a la puerta de salida y la madre empujo esta, ya que la masa compacta ya se había ido.
-. Ten cuidadito con el escalón mi vida... A si es, muy bien-. Seguía lloviendo y la gente corría a sus medios de transportes, ella se pararon en la acera cubierta, la niña a su lado levanto la cabecita para mirar a su madre.
-. Mama, y )ahora que hacemos?
-. Pues nada coger un taxis y irnos a una pensión -. La contestación de la cría fue rápida y espontanea.
-. (Sí! Mama, que bien )sabes? A mi, me gusta mucho.
-. Vaya.... Y tú como lo sabes si es la primera vez que vas a ver una.
-. Pues por eso (mama!-. La lógica de la criatura era aplastante. La madre la sonrió y la revolvió el pelo pensativa. Después, levanto la mano.
-. (Taxis!
-. Mama, me canso.
-. Ven, ya vamos a sentarnos -. La cogió en brazos y besandola en la frente.
-. Has andado mucho y eso es de niñas valientes-. Mientras el taxis se coloco frente a ellas.
-. Señor )pidió servicio?
-. Sí, si me hace el favor la maleta.
-. Si señora, suba no se preocupe por ella -. El señor muy servicial le abrió la puerta, la joven se agacho y metió a la niña y a continuación ella.
-. )Estas bien cielo mío?-. Y dejandose oír una vocecilla temblorosas.
-. Sííí mama-. En seguida entro el taxista poniendose la gorra.
-. Usted dirá señora donde las llevo.
-. Pues como ve, acabo de llegar y estoy desorientada, pero quisiera que me llevara a una pensión, al poder ser que no fuera muy cara.
-. Sí señora no se preocupe, por aquí hay muchas cómodas en lo que cabe y ademas bastante económicas, sobre todo una que no esta muy lejos de aquí
-. Gracias señor, le quedaría muy agradecida-. Mientras la niña miraba por la ventanilla con ojos no de asombro sino de expectativa, rendida se arecosto en el brazo de su madre y esta a la vez que contemplaba la ciudad apretaba a la niña contra sí.
-. Mire señora es aquí en este portal- Pensión Madrid- espero que sea de su agrado, ahí otras pero esta no esta nada mal.
-. Gracias muchas gracias )cuanto es?
-. Dieciséis pesetas.
-. Tenga y muchísimas gracias por su amabilidad.
-. Gracias a usted y que tengan feliz estancia-. Y metiendose el taxista en el coche se fue.
-. Mama, es aquí.
-. Sí, (vamos!-. Cogiendo la maleta y llevando tras de si a la niña, vio en el cartel del portal que indicaba el piso de la pensión.
-. Sube cielo mío, pero con cuidaito, agarrate a la barandilla... (así!-. Era una casa de las de construcción antigua y las escaleras eran de madera... Con dificultad llegaron al descansillo.
-. Espera, aquí esta el timbre-. Al poco rato una señora de unos cincuenta años salio.
-. Sí, usted dirá señora.
-. Vera, quería una habitación.
-. Sí, sí pase pase usted-. Llevaba un delantal de cocina, dandola un aspecto hogareño . Las hizo pasar por un pasillo largo en cuyos laterales se acobijaban puertas. Les abrió la puerta del fondo.
-. Mire esta habitación tiene una cama, pero si quiere dos tiene esta otra de aquí al lado.
-. No, no y mirandola creo que con esta tenemos de sobra.
-. )Van a estar muchos días?
-. No quizás dos ó tres días solo.
-. Usted no es de por aquí )Verdad?
-. No, no señora yo soy de Madrid.
-. (Ya! Es que se la nota otro acento y la curiosidad, ya sabe.
-. No se preocupe.
-. Venga, quiere que la enseñe el baño y la cocina, hay gente que se queda mas tiempo y hasta cocina de vez en cuando-. La mujer se mostraba amable y no quiso darla un no.
-. Bueno, espere un momento. Mary espera aquí que en seguidita vengo contigo cielo mío-. La cogió en brazos y la deposito en la cama.
-. Sí mama.
-. Ven, estate así y descansa un poquito en seguida esta mama contigo-. La beso y dejo entornada la puerta.
-. Mire este es el baño, lo puede usar cuando quiera-. Era un baño entero, con su lavabo y el bidel, cruzaron el pasillo y llegaron a la cocina que de un lado al otro la cruzaban sabanas y toallas.
-. Bueno usted me dirá cuanto es la estancia.
-. Mujer son cincuenta pesetas al día, claro esta y parte de la comida, el comedor lo tenemos abajo y cuando quiera cenar lo dice y se lo servimos.
-. Muy bien gracias ahora lo que deseo es bañar a la niña y después bajaremos a cenar, nos pone una sopa y una tortilla francesa con un baso de leche para la niña.
-. Muy bien por eso no se preocupe ponganse cómodas y si algo necesita llame me, las toallas las tiene encima de la cama.
-. Muchas gracias, hasta luego y echo andar hacia la habitación, pero antes de abrir la puerta oyó un murmullo de llanto y empujo la puerta viendo a la pequeña que estaba llorando corriendo se sentó en la cama y cogiendola en sus brazos.
-. Pero cielo mío, a que viene ese llanto Mary-. Había cogido una llantina y entre hipos.
-. Creí que me habías dejado..hipp..hip, estaba sola y me daba miedo.
-. Pero cariño mío si mama iba a venir en seguidita... oyes, oyes, a demás, no me decías que te gustaban mucho las pensiones... (a ver, a ver! Donde esta mi niña valiente-. La besaba y la apretaba junto así y a la vez la niña la cogía del cuello con sus continuos hipitos. Era hermoso contemplar tal cuadro. La pasaba la mano por la frente retirandola el cabello de la cara y con el pañuelo en la otra la retiraba las lágrimas.
-. (ale, ya, ya a pasado! Ahora mama te va a bañar y vamos a cenar como dos reinas-. Se dispuso a coger la bolsa de aseo junto con las toallas y llevando a la niña embrazos traspasaron el marco de la puerta. Al poco tiempo bajaron a cenar. La joven comió muy poco de la cena ligera que pidió.
-. )La señora no termina de cenar? -. La cogió pensativa por lo que la voz de la dueña de la pensión la hizo volver en sí.
-. No, no gracias, no tengo mucho apetito.
-. Pero, ni tan siquiera la leche, la verdad señora que la veo muy pálida-. Era una buena mujer a demás de servicial.
-. Un vasito de leche no le ira mal, por la niña no se preocupe ella a comido muy bien.
-. De acuerdo, me bebere la leche... Es usted muy buena.
-. No, no mujer no es eso, es que me inspira ternura y no solo eso, esta usted tosiendo desde que ha llegado, a si que, espere, espere -. Y se fue corriendo, la vio desaparecer y sonrrio con su insepareble tristeza en la mirada de sus ojos tremendamente azules y transparentes.
-. Ya estoy, ahora se la toma junto con esta aspirina y esta copita de coñac (ea!
-. Pero.
-. Nada de peros que valga... (ay! La verdad que me recuerda usted a mi hija, ella hace mucho que se caso y se fue muy lejos.
-. Gracias señora.
-. No me llame señora me llamo Julia.
-. Pues gracias Julia por todo creo que lo necesitaba, sobre todo su ternura.
-. (Aaah! Menos gracias y ahora metase en la cama y tu a dormir pequeña (mira! -. Y la enseño un gatito de peluche pequeño.
-. Te gusta -. Y miraba a su madre y despues a Julia. (sí anda para ti!
-. )Sí, mama?
-. Sí cielo si julia te lo da, dala las gracias-. Julia las miraba y es que las veia tan dulces é indefensas frente al mundo.
-. Julia es usted muy buena con nosotras, buenas noches
-. (Aaaah! Menos hablar y a dormir-. Entraron en el dormitorio. Luisa (porque hasta ahora no hemos dicho su nombre) dejo a la niña en la cama mientras la desnudaba, la cria jugueteaba con el gatito de peluche.
-. Mama a que es bonito y tiene un lacito de co.. De que color (mama!-. Mama estaba muy lejos en que pensaba mama.
-. Sí, si cielo, claro que se de que color es, gris perla.
-. Pues es muy bonito )verdadd?
-. Sí, mucho, ahora haí tranquilita hasta que me desbista-. Con la luz apagada se dispuso hacerlo pues por el ventanal medio entornado atraves de los bisillo penetraba una luz de luna que dejaba percivirse la figura tremendamente atractiva de la joven madre: alta, pelo largo de azabache que al soltarlo del moño se dejo su atributo percivir junto con el carisma de sus ojos brillantes que traspasaban el mas alla, hacian a las sombras disputarse acariciar, cuerpo tan irreal. Y una vez que el camison su cuerpo cubrio.
-. Vamos... shuu, Mary cielo, a ver, así, estiradita cielo mio junto a mama, pero la niña no cojio la postura que la madre la indicaba sino que se abrazaba a ella, y con voz somnolienta.
-. A... así mama?-. Ante el hacer de la niña, Luisa sonrrio.
-. Nonn... sí, cielo mio-. Y a su vez la acuno entre sus brazos, en seguida la niña se rindio ante el sueño... No así, sucedio con Luisa. Pensaba, pensaba y pensaba, sus pensamientos se hacian tiranos en su cerebro y de vez en cuando apretaba a la niña entre sus brazos )que la pasaba?m qué sucedia en ese corazón de mujer... Qué pasaria dentro de él.
Por entre las contraventanas entornadas pasaba un rayo de sol otoñal anunciando la mañana, haciendo iluminar tibiamente la estancia de la habitación no muy grande enfrente de la ventana se hallaba la cama antigua en la cual se veía a la niña acurrucada a su madre que con la mirada perdida miraba y besaba abrazando a su hija como si hubiese pasado toda la noche así. Paso un buen rato hasta que se despego de ella, se levanto y empezó a vestirse, después de estar aseada se sentó en la orilla de la cama y beso a la niña diciéndola cosas al oído, esta adormilada cogió a la madre por el cuello.
-. (¡Vamos... dormilonas! Que ya es muy tarde-. Al oír la pequeña eso, se quedo paralizada y la madre como entendiendo su miedo.
-. No, mi amor ahora vamos q irnos de compras y lo vamos a pasar en grande y después cenaremos como princesas, a si qué (arriba! Cariño y no me pongas esa cara é intentando reanimarla la hizo cosquillas en los pies.
-. (Arriba, arriba!-. Por fin conseguía soltar la cascada de risa a su hija.
-. (jimm, jaaa, jaaa!.
Así lo hicieron después de comer eso de la una en la pensión, la madre se dispuso a ofrecer a su hija, la mas maravillosa fantasía... Jamás alcanzable por ninguna sociedad capitalista en sus infinitas cadenas de ventas a disposición del consumidor. Anduvieron por la ciudad toda la tarde. Los escaparates exhibían con la más de las audaces provocaciones, excitando los deseos y produciendo la lujuria del inexperto observador... Futuro consumidor del más mínimo capricho de es cadena ya imprescindible... Útil ó no en la cual nos vamos dejando ahogar el incauto consumidor por ese incansable creador de muchas veces absurdas innecesidades.
Tras iba cayendo la tarde la luz artificial hacia su aparición... Creando así esa mil y una lucecillas de colores un ambiente más irreal, atrayendo más el hipnotismo hacia los escaparates a la chiquilla. La madre miraba aquello con pena de no poderla dar algo de todo aquello que su hija miraba con admiración de criatura que desea quedarse con algún que otro de los muchos juguetes que pasaban frente a sus ojos. Mas la creatividad imaginativa de los crios sobrepasan con creces las circunstancias reales... Y aquella, chiquilla intuía en su subconsciente muy bien que ninguno de aquellos juguetes podrían quedarse con ella, mas si había una cosa en el ambiente que gratis se lo brindaban, porque todavía no lo había percibido (quizás! Ninguna multinacional y ello era... La muñeca aquella que dentro de la caja la miraba sonriente ó el peluche aquel en la persona de Miky, Gofy ó el Pato Donal, que al pasar por su lado, la saludaban con una y mil historietas é igual que los colgantes de cintas brillantes y bolas como pompas de jabón aunque esta no se rompieran al tocarlas y sobre todo ese ambiente que se respiraba como parto estrepitoso bullanguero y festín, invadiéndola toda ella como emanaciones gaseosas hacia una realidad irreal... Fantasía que todos vendían pero que posiblemente muy pocos vivían. Ese, era el mejor regalo que su madre la estaba haciendo y ni ella misma se estaba enterando... Más que duda cabe que fue el regalo de navidad más real, ya que fue el único que sobrevivió a través del tiempo.
